Te lesionaste. Puede que haya sido en un entrenamiento, en el trabajo o simplemente bajando las escaleras con prisas. Y ahora, ¿qué? ¿Pausa total? ¿Ver los entrenamientos desde la barrera? Para nada.
En HEiM tenemos claro que una lesión no significa parar, sino adaptar. Y para eso, tenemos un sistema que nos permite actuar rápido, informarnos bien y asegurarnos de que sigas moviéndote de la mejor forma posible.
¿Qué pasa cuando te lesionas?
Lo primero es que nos coordinamos internamente para que no tengas que repetir tu historia mil veces. Desde el momento en que nos avisas, seguimos un protocolo en equipo para entender bien qué te pasa y cómo podemos ayudarte:
- Coordinación de todo el equipo: Todo el equipo está conectado. Compartimos la información sobre tu lesión para que cada coach esté al tanto.
- Seguimiento: Lara es nuestra referencia en salud y movimiento. Analiza la situación, recopila información y nos guía en el proceso.
- Debate y planificación: No nos quedamos en la superficie. Hablamos sobre rangos de movimiento, escalados, cargas y qué ajustes serán los mejores para ti.
- Seguimiento constante: Vamos registrando tu evolución para que cada sesión tenga sentido y puedas avanzar con seguridad.
Adaptar, no detener: cómo ajustamos la programación
Cada día en HEiM tiene un propósito. No entrenamos por entrenar. Y aunque una lesión pueda limitar algunos movimientos, siempre hay formas de trabajar el mismo estímulo sin ponerte en riesgo.
- Comprender el objetivo del día: ¿Es un día de fuerza? ¿Buscamos resistencia? Saberlo nos ayuda a encontrar la mejor alternativa.
- Ajustar rangos de movimiento: Tal vez no puedas hacer una sentadilla profunda, pero sí trabajar en un rango más corto y seguro.
- Sustitución de ejercicios según patrones de movimiento: Si no puedes hacer un snatch, quizá podamos trabajar una variante con dumbbell o centrarnos en la fase de tirón.
Mentalidad: lesionado no es igual a inactivo
Lo que más nos frena cuando nos lesionamos no es solo el dolor, sino la mente.
- “Si entreno, me haré más daño” → No si ajustamos bien el trabajo.
- “No podré hacer lo mismo de antes” → Tal vez ahora no, pero trabajaremos para que vuelvas aún más fuerte.
- “Me voy a quedar atrás” → El progreso no siempre es lineal, pero cada día de entrenamiento cuenta.
Por eso, además de adaptar los ejercicios, ajustamos la intensidad y la medición del esfuerzo.
- Velocidad de ejecución: A veces, hacer un movimiento más lento y controlado es la clave.
- Medición subjetiva del esfuerzo:
- RPE (Rate of Perceived Exertion): ¿Cómo de duro sientes el entrenamiento en una escala del 1 al 10?
- RIR (Reps in Reserve): ¿Cuántas repeticiones podrías haber hecho antes de fallar
- Escuchar el cuerpo: No todos los días son iguales. Aprender a reconocer señales es parte del proceso.
Juntos en esto
El camino de vuelta después de una lesión no es solitario. En HEiM nos aseguramos de que estés acompañado, con un plan claro y sin dejarte de lado. Porque no se trata de lo que no puedes hacer, sino de todo lo que sí puedes seguir trabajando.
Así que si estás en esa situación, habla con nosotros. Adaptamos, ajustamos y seguimos adelante. Porque lesionado no significa parado. Significa entrenar diferente. Y en eso, somos expertos.